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¿Qué se me ha perdido en Stonehenge?

En nuestro viaje a China visitamos varios templos a lo largo de país, era nuestro primer contacto con templos de retiro budistas y hubo uno en concreto que nos despertó una sensación que ningún lugar en el mundo había conseguido antes. No comentamos nada durante la visita, pero al volver al hotel nos sorprendió coincidir en que ambos habíamos sentido una atípica tranquilidad que ni los escandalosos turistas que recorrían el templo pudieron alterar.

En nuestra visita a Japón, un año después, cogimos el ferry a Mijayima empujados por la necesidad de conocer el Gran Torii que preside la isla. Teníamos varios templos en la lista, y habíamos recorrido medio Japón visitando otros tantos, pero no contábamos con el subidón del Templo Daishoin, en lo más alto de la colina. De nuevo esa sensación repentina de paz y armonía que te invita a sentarte en cualquier sitio y observar a tu alrededor, perdiendo incluso la noción del tiempo.

Siguiente nivel

Sin embargo, fue en nuestra visita a los templos de Angkor Wat, en Camboya, donde me di cuenta que había un nivel aún por encima de esa placentera sensación. Minutos antes de que empezara a amanecer fuimos a visitar los templos, estaba todo tan oscuro que el guía llevaba un par de linternas solo para nosotros dos. Aparcamos el coche y comenzamos a caminar hacia el enorme complejo sagrado y de repente noté esa sensación que solo dos lugares me habían transmitido, pero esta vez venía acompañada de un escalofrío que empezó en el estómago y terminó en la nuca, erizándome los vellos del cuerpo y empapándome los ojos en lágrimas. Fue entonces cuando iluminé el lugar y me di cuenta de que estaba cruzando la puerta principal. ¿Suena fuerte, verdad? Pues imagina el resto de la visita…

¿Qué tiene que ver esto con Stonehenge?

En realidad, para nuestra escapada a Stonehenge apenas pudimos documentarnos sobre el monumento en sí. De hecho, cuando descubrimos las opciones que existían para visitarlo, solicitamos fecha para una “visita especial” (ya lo entenderás más adelante) y tuvimos que esperar a que nos dijeran la fecha para poder reservar los vuelos. Por lo tanto, cuando nos confirmaron el día, quedaban pocas semanas y dedicamos el poco tiempo que nos quedaba a organizar alojamientos, ruta y transporte.

En definitiva, llegamos a visitar uno de los lugares más enigmáticos que se conocen sin prejuicios, sin teorías, sin saber casi nada sobre él, solo con un libro que nos dieron en la entrada y que, por supuesto, ni nos dio tiempo a mirar. Pues bien, mientras la mayoría de visitantes se limita a pasear alrededor de la valla que protege el monumento, nosotros conseguimos acceder al interior del círculo (inner circle) y atravesar los arcos y ahí, volvió esa sensación de la que te hablaba. Una vez más, ojos llorosos, escalofrío en el estómago y vellos de punta (y, créeme, no era de frío). Claro que, esto no garantiza que te vaya a pasar lo mismo a ti, pero ¿quieres intentarlo? Desde luego, más “fácil” que visitar Camboya es...

Merecerá la pena.

Por supuesto, hay miles de teorías y documentales acerca del Stonehenge y es precisamente eso, lo poco que se sabe realmente de estas estructuras megalíticas, lo que lo hace tan especial. Resulta que tanto su finalidad, sus constructores como incluso su alineamiento astronómico siguen siendo una incógnita. Pero nosotros lo vimos como una maravilla a visitar en una escapada de fin de semana y nos lanzamos. Eso es: #hemosvenidoajugar

Sports Camera

¿Cuándo viajar a Stonehenge?

Resulta que la única época en la que el acceso es gratuito es durante los solsticios (de verano y de invierno) pero claro, puede que la visita no sea precisamente íntima, ni cómoda... Ya sabes cuánto gusta “lo gratis”, van a ir todos al bulto. Así que te recomiendo pagar la entrada porque te aseguro que merecerá la pena, son 17,50£ (algo más de 20€) puedes consultar los precios actuales en la web de stonehenge

De todos modos, te aconsejo comprobar la disponibilidad de entradas antes de sacar los vuelos. Además, si quieres ir “más allá” en todos los sentidos, deberás contactar con el centro de atención al cliente en tours@StonehengeTravel.co.uk ¿cuál es la diferencia? Dos imágenes valen más que mil palabras:

Fuera

Fuera

Dentro

Dentro

En Reservas paso a paso te explicaré cómo vivir esta experiencia megalítica, y quién sabe si hasta algo más.

Pincha en las fotos para verlas.

En 2006 monjes tibetanos y aborígenes australianos visitaron Stonehenge para llevar a cabo rituales espirituales. El siguiente año un grupo de mayas cruzaron el océano para adentrarse en los cuatro círculos concéntricos de piedras que habitualmente solo se pueden admirar desde la distancia.

¿Dónde está Stonehenge?

Aunque se trata de uno de los monumentos prehistóricos más emblemáticos, Stonehenge está a menos de 200 metros de la carretera nacional A303 que une Londres con Cornualles. Además, al pasar junto al monumento, la carretera se reduce a un solo carril, esto unido a que todo el que pasa se queda embobado al ver Stonehenge, provoca unos atascos que ni el centro de Pekín en hora punta.

En realidad, Stonehenge está en Amesbury, en el condado de Wiltshire, a unas 2 horas del centro de Londres en coche. Pero si lo que quieres es visitarlo solo en una escapada de finde, lo ideal sería ir directamente desde el aeropuerto. En ese caso, estas son las distancias desde los aeropuertos más cercanos (bueno, los 3 últimos ya no tanto):

  • Aeropuerto de Southampton: 1 hora.

  • Aeropuerto de Bournemouth: 1 hora.

  • Aeropuerto de Heathrow: 1 hora y 20 minutos.

  • Aeropuerto de Bristol: 1 hora y 20 minutos.

  • Aeropuerto de Gatwick: 1 hora y 40 minutos.

  • Aeropuerto de Luton: 2 horas.

  • Aeropuerto de London City: 2 horas y 20 minutos.

  • Aeropuerto de Cardiff: 2 horas y 20 minutos.

  • Aeropuerto de Stansted: 2 horas y 40 minutos.

¿Qué cosas voy a ver y por qué?


Por supuesto, Stonehenge es la prioridad de esta escapada. Así que, considerando que serán solo un par de días, y que el tiempo en el Reino Unido es más que imprevisible, si no llueve ningún día podremos ver algo más de camino al aeropuerto, pero si llueve, iremos a Stonehenge el día que mejor tiempo haga y el resto de planes quedarán anulados.

Stonehenge

En la actualidad, los visitantes de Stonehenge consideran este monumento una maravilla de la antigüedad y un símbolo imperecedero del misterio. Sin embargo, Stonehenge se construyó como un templo: un lugar dedicado a ceremonias, enterramientos y celebraciones.

De hecho, al principio (hace unos 5.000 años) se trataba de un simple foso y un terraplén ambos circulares, con postes de maderas o piedras verticales (no se sabe con seguridad). Posteriormente, hacia 2.500 a.C. se traen piedras de mayor tamaño y también otras azules mucho más pequeñas. Después, pasan unos 800 años de construcción y modificaciones que abarcan hasta la edad de Bronce, cuando se empiezan a fabricar las primeras herramientas y armas de metal. Para entonces, Stonehenge se había convertido en el templo más importante de Gran Bretaña.

El templo al Sol

En efecto, la interpretación más aceptada actualmente es la de que fue un centro ritual prehistórico alineado con el movimiento del Sol. Por ello, tanto en el solsticio de invierno como en el de verano, cuando el Sol alcanza el punto más alto, su luz atraviesa de manera perfecta y simétrica los inmensos bloques de piedra de más de 25 toneladas (cada uno). Por eso, esos dos días del año, miles de personas acuden a Stonehenge a celebrarlo en este lugar tan especial.

En efecto, la alineación de Stonehenge con el solsticio de verano permite concluir que se debió levantar para acoger una actividad ritual o festivales estacionales relacionados con la observación del Sol y posiblemente de la Luna. De hecho, es más que probable que estas ceremonias representasen ideas sobre la fecundidad, la vida, la muerte y el Más Allá.

En consecuencia, Stonehenge ha inspirado numerosos estudios e interpretaciones a lo largo de los siglos. Por ejemplo, los escritores medievales recurrían a la magia para explicar su construcción, algunos lo atribuían incluso al Mago Merlín y otros estudiosos consideraban que había sido construido por druidas…

De cualquier manera, a fecha de hoy se sigue sin dar respuesta a algunas preguntas fundamentales sobre Stonehenge: cómo y cuándo se construyó, quién lo construyó y hasta ahora la más difícil de todas, por qué se construyó.

Por todo ello, Stonehenge es probablemente el monumento prehistórico más famoso y visitado del mundo. Más info de Stonehenge aquí (sorry, está en inglés).

Durrington Walls

Además de Stonehenge, sus alrededores cuentan con otras formaciones neolíticas que, si el tiempo te lo permite, puedes visitar. Por ejemplo, cuando se trajeron las primeras piedras a Stonehenge, se estaban construyendo en sus inmediaciones otros “henges” y el de mayores dimensiones era Durrington Walls, un inmenso recinto de más de 470 metros de diámetro.

A pesar de su tamaño, es difícil distinguirlo desde el nivel del suelo, pero excavaciones recientes desde 2004 demostraron que, al igual que Stonehenge, Durrington posee una avenida en una de sus cuatro entradas al recinto. De hecho, la avenida está alineada con los solsticios, marcando la puesta de sol en la mitad del verano y la salida de sol en la mitad del invierno.

Además, se han descubierto restos de casas del Neolítico, las primeras que se han encontrado al sur de Gran Bretaña. Es más, al descubrirse estructuras similares en otros puntos indica que pueden haber existido cientos de casas antes de construirse el recinto, lo que convertiría en el asentamiento neolítico más grande de Gran Bretaña e Irlanda.

Woodhenge

Por su parte, Woodhenge se trata de un nuevo crómlech que fue descubierto por primera vez gracias a fotografías aéreas en 1925. Ya que probablemente te preguntarás qué narices es un crómlech, te diré que es una fiel traducción de “henge” y se define como “Monumento megalítico consistente en una serie de piedras o menhires que cercan un corto espacio de terreno llano y de forma elíptica o circular”.

De igual manera, las incógnitas alrededor de este monumento son innumerables. Al contrario que Stonehenge, Woodhenge fue construido alrededor de 2.500 a.C. y los huecos formados en círculos contenían postes de madera en lugar de piedra (no te sorprendas, que ya te lo había chivado el nombre).

Asimismo, Woodhenge está administrado por English Heritage y se puede acceder libremente al mismo. Además, cuenta con aparcamiento y en la actualidad los agujeros para los postes que se han excavado están marcados por pilares de cemento de diferentes colores.

Piedra Cuckoo

Por otra parte, en la misma zona al oeste de Woodhenge, encontrarás la piedra Cuckoo o Cuckold. Aunque las piedras sarsen de Stonehenge fueron transportadas hasta esta zona, las excavaciones alrededor de la piedra Cuckoo revelaron que ésta yacía aquí originariamente. Además, parece que en algún momento del Neolítico fue colocada verticalmente y después, usada para realizar sepulturas por cremación y probablemente rituales.

En resumen, la zona alrededor de Stonehenge ofrece más que la visita al famoso crómlech. Aunque solo te he nombrado los que me parecieron más interesantes, en el Centro de información al visitante hay una guía en perfecto español con todas las posibilidades que te ayudará a decidirte para organizar la escapada a tu gusto.

Stonehenge es probablemente el monumento prehistórico más famoso y visitado del mundo.

Una vez más, este es el plan de nuestra escapada,

siempre que el tiempo nos respete (puede que tanto hablar del mal tiempo en Reino Unido te parezca exagerado, pero después de vivir allí una temporada, valoras infinito cada día que no llueve):


Itinerario previsto

Ida: 03/06/16 Madrid-Londres Gatwick.

Vuelta: 04/06/16 Londres Gatwick-Sevilla.

Día 1: Londres Gatwick-Amesbury.

Día 2: Amesbury-Castillo de Windsor - Londres Gatwick - Casa.


Creo que nunca hasta ahora había estirado tanto 48 horas de mi vida… ¿Serán suficientes?


Si te preguntas por qué salimos de Madrid pero volvimos a Sevilla: había un señor que daba un concierto en el WiZink de Madrid un viernes, un tal Paul. Para volver a casa, nos dimos cuenta que nos salía más caro el tren Madrid-Sevilla que los vuelos de Madrid a Londres y de Londres a Sevilla. Estaba claro: 🎶There is a place where I can go🎵


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Sandra
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Apasionada de los viajes y aprendiz de bloguera. Se aceptan todo tipo de consejos :)