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Zanzíbar. Día 9. Kizimkazi por libre.
mayo 2, 2020

Zanzíbar. Día 10. Stone Town en un día.


Bienvenidos a nuestro último día completo en Zanzíbar. Hoy dejamos nuestro paraíso en Kizimkaki para ir a la capital y visitar Stone Town en un día.

De nuevo los famosos tonos azules de Zanzíbar nos levantan de la cama. De verdad que nos va a costar mucho desacostumbrarnos a las vistas de esta habitación.

Por supuesto los locales ya están manos a la obra, son las 8 h. y la mayoría de excursiones comienzan pronto. Aún así, esta zona de Zanzíbar, Kizimkazi, y en concreto nuestro hotel, el Sarabi Zanzíbar, conservan una tranquilidad increíble, alejados de las multitudes y el turismo de masas.

Pero tenemos que irnos a desayunar si queremos que nos dé tiempo a aprovechar el par de horas que tenemos antes de que vengan a recogernos. Y, como hoy no buceamos, nos damos un homenaje en el bufé del hotel. Sí, lo sé, nos han quitado nuestra mesa favorita, pero nos da igual, ya le sentará mal el desayuno al de la camisa azul...


Sarabi Zanzibar


Después de terminar la maleta, y aunque en la habitación se está de lujo, Sandra sale a pasear una última vez por el hotel. Tal como pudisteis ver en los vídeos de nuestro droncito en Kizimkazi por libre día 9 el recinto está en consonancia con la zona. Además, te permite estar en contacto con los locales de la aldea, compartiendo playa con ellos por la tarde, cuando salen del cole o de trabajar.

Asimismo, si no te apetece playa o la marea está baja, puedes venirte a la zona de la piscina. Casi sobre la playa y con todas las comodidades, ducha, sombrillas, hamacas, tumbonas, toallas y restaurante.


¡Recomendado!


El primer día que llegamos al hotel de Kizimkazi, del día 5 de nuestro viaje a Zanzíbar por libre, Sandra acabó saltándose todas las normas y abrazando al personal del hotel ante la incredulidad de los pobres. En efecto, se dejó llevar por la emoción al llegar a un lugar que nada tenía que ver con lo que habíamos visto en el norte. Después de este impulso incontrolable nos centramos en ver si todo era tan genial como parecía en el hotel Sarabi Zanzíbar y por el irrisorio precio que estábamos pagando por una habitación con piscina privada y sobre la playa.

Pues bien, después de 5 días en Kizimkazi por libre, confirmamos que todo era lo que parecía, un paraíso. La recepción, las habitaciones, la piscina, el restaurante, la zona de playa, las hamacas... todo está nuevo, impecable y el personal es muy amable. Por un lado es tranquilo, por otro ofrece una amplia variedad de actividades si quieres explorar la zona por tierra o mar. En resumen, no solo te recomendamos este hotel, es que lo incluimos en la lista de nuestros hoteles favoritos del mundo que hemos visitado hasta la fecha.

Gracias de corazón al personal y a Janne Verberne por contribuir a que hayamos pasado unos días increíbles en vuestro pequeño paraíso.


De Kizimkazi a Stonetown


Si queréis saber nuestra opinión para desplazaros por el la isla, los pros y contras de cada modo de hacerlo, en "Día 1. Cómo llegar a Zanzíbar" os dejamos una primera impresión y en "Día 6. De Nungwi a Kizimkazi" confirmamos lo que nos temíamos.

Como no queremos duplicar información y aburrirte, te dejamos esas dos entradas donde explicamos cada detalle. Eso sí, este tercer desplazamiento, que nos lleva desde Kizimkazi a Stonetown, es el trayecto más corto que hemos hecho hasta ahora. Además, vamos por la carretera principal de la isla, solo tienes que ver el siguiente vídeo. Por tanto, nos alegramos de haber vuelto a contratar los servicios de "Musa, Musa". Aunque él no haya podido venir personalmente y haya enviado a su sobrino, el servicio es impecable.


Stone town


Aunque la distancia es de unos 60 kilómetros, el recorrido suele ser de hora y pico en condiciones normales. La mayoría del camino solo verás verde y algunas chozas a pie de carretera, y pasarás por aldeítas donde hay que tener cuidado porque no solo caminan por el "arcén imaginario" persona y animales. Además cruzan la carretera sin previo aviso.

Es curioso ver los locales y estructuras de edificios conforme entras a la Ciudad de Piedra, ya que durante 10 días nos hemos rodeado de verde y de pequeños edificios completamente distintos a los de la capital. Es casi como si nos hubieran cambiado de país en cuestión de una hora.

Pincha en las fotos para verlas.


La mejor zona


Tal como os adelantamos en ¿Cómo elegir alojamiento? hemos reservado un hotel en la zona clave. Para ello hemos señalado los lugares de la ciudad que queremos visitar y hemos buscado un hotel en el centro de todos ellos. Así acabamos reservando en el Forodhani Park Hotel. De cualquier manera ya sabéis que este viaje no lo hemos organizado con mucho tiempo, apenas un par de semanas. Por lo que la disponibilidad de hoteles era muy reducida, pero, sin duda, la zona es un acierto.


Forodhani Park Hotel


Por una parte el precio del hotel no nos parecía un abuso, considerando la media por habitación de la isla (60€ con desayuno). Por otra, era uno de los que destacaba por las valoraciones positivas. Aunque a estas alturas ya sabemos que eso no es ninguna garantía ni aquí, ni en Filipinas... Finalmente, y conociendo la escasez de playas de Stone Town y las pocas actividades que se pueden hacer en las horas fuertes de calor, buscamos que tuviera piscina y un buen aire acondicionado. Hasta aquí todo bien, pero fallamos en no mirar que tuviera ascensor ¡sus muelas! Así que nos tocó subir 4 plantas varias veces a lo largo del día. Eso sí, del equipaje se encargaron ellos muy amablemente, no como en Nungwi...

En resumen, el hotel muy colonial, limpio y cuidado y la habitación ídem, pero además con un baño que lo quiero yo para el patio de mi casa ¡vaya chulada!

Otra cosa que nos encantó es que el hotel tiene restaurante y servicio de habitaciones ininterrumpido. Así que pedimos algo de comer en la habitación, que está fresquita, y pretendemos salir a las 14h. a hacer una excursión de un par de horas por el centro, antes de que se haga de noche. Por cierto, el servicio de restaurante correcto y decentemente rápido para ser Zanzíbar.


¿Dónde comprar recuerdos?


A las 14h. hemos quedado con los guías de Wonderful Zanzíbar para una excursión privada por el centro de Stone Town. Pero son las 14:20 y aún no han aparecido ni dado señales de vida. Así que cruzamos la calle unos minutos para entrar al fuerte y echarle un vistazo a las tiendas de recuerdos de la zona.

En realidad ha sido algo más que echar un vistazo. Y es que a estas alturas de la película no tenemos ni un triste lápiz de recuerdo. Así que nos metemos en una de las tiendas que más nos llama la atención y hacemos una sola compra. Por una parte no vamos sobrados de tiempo y por otra no tenemos la mente para regatear mucho, tenemos el cerebro medio derretido, con un regateo ya nos vale.

Ojo con las excursiones que contratas.


En menos de 30 minutos estamos de vuelta en el hotel y sigue sin aparecer nadie a recogernos para hacer la excursión. Asimismo, no tenemos respuesta ni por whatsapp ni por privado de la conocida empresa de tours por la ciudad Wonderful Zanzíbar . Es más, no tendremos noticias hasta casi una semana después, alegando un malentendido. El caso es que tengáis cuidado porque la mayoría de estas empresas no destacan por su formalidad precisamente. Por ello te recomendamos que, si realmente quieres un tour guiado por la ciudad, lo hagas directamente en el hotel o una vez que llegues a Stone Town. Y, sobre todo, NO PAGUES nunca por adelantado.

Por suerte nosotros no habíamos pagado nada. Sin embargo sí nos ha fastidiado que a 3 horas de que anochezca no tengamos una ruta para seguir y visitar la ciudad por nuestra cuenta. Es cierto que conocemos los lugares que queremos ver, porque los señalamos para poder elegir hotel, pero improvisar con este calor no se nos está dando del todo bien.

La casa de Freddie Mercury


Entonces recordamos que uno de los sitios que más cerca tenemos del hotel es la casa donde Farrokh Bulsara vivió con su familia. Más conocido como Freddie Mercury, el famoso cantante nacido en Zanzíbar cuenta con un pequeño museo en pleno centro de Stone Town. En realidad la entrada sólo cuesta 10$ y las opiniones sobre el museo no se ponen de acuerdo en si merece o no la pena, lo cual ya nos tira un poco para atrás. El caso es que los 20 minutos que estuvimos merodeando la fachada y leyendo toda la información que hay en las paredes exteriores del museo, no vimos entrar a nadie. Es cierto que todos los grupos de turistas paraban en la puerta para que el guía les contara cotilleos, pero ni una sola alma entró al museo.

Son más de las 15h., el sol está pegando lo más grande y todos los extranjeros que vemos van con guía y empapados en sudor, casi al borde del desmayo. Así que decidimos acercarnos a la playa a ver si hay donde quedarse a refrescarse. Entonces nos damos cuenta que Stone Town no es ni Nungwi, ni mucho menos Kizimkazi. Más bien es cualquier playa malagueña en pleno agosto y no hay ni un cachito libre. Por tanto, decidimos subir a la habitación a que al menos el sol se calme y se pueda pasear por la ciudad.

Stone Town en un par de horas


Aún sobre las 17:30 h. sigue haciendo un calor desagradable, pero decidimos salir a la calle o no vamos a ver ni un trocito de Stone Town. Aunque habíamos leído que era un sitio muy bonito por sus puertas, edificios y mercados, no sé si por el listón tan alto que ha dejado Kizimkazi o porque es el final del viaje, que no hay prácticamente nada que nos llame la atención de esta ciudad.

Es cierto que los callejones le dan un toque al centro, pero al margen de la casa de Freddie Mercury, poco más vemos que se pueda hacer por aquí. Al menos para nuestro gusto, todo es demasiado turístico, tiene demasiada gente y en algunas zonas hemos sentido poca seguridad al pasear. Sin embargo, Stone Town suele estar llena de turistas que hacen escala en su viaje por África, principalmente de vuelta de un safari o de camino a él.

Puesta de sol en la capital


A pesar de todo buscamos un lugar para ver la puesta de sol e intentar arreglar la visita, pero todo sigue estando abarrotado y encima está nublado. Por otra parte, la gente de la capital no nos parece tan maja como la de las aldeas. Por ejemplo, si están ocupando la playa para jugar a la pelota y quieres cruzar, no van a parar aunque te lleves el balonazo de regalo. Tal vez estén un poco hasta las narices de tanto turista... nosotros lo estamos y llevamos solo unas horas.

Tras la puesta de sol frustrada cogemos otro camino para la vuelta a la zona del hotel a ver si hay suerte. Pero tampoco hay nada que nos llame la atención o nos parezca relevante.

Mercados de Stone Town


Así que llegamos justo a los jardines frente al hotel, donde cada atardecer montan el famoso mercado de comida en Forodhani gardens. No ha sido suerte, os dijimos que la zona del hotel era la ideal. Aunque son casi las 19h. y el calor es sofocante, damos un paseo por si algo nos llama la atención y llevárnoslo al fresquito de la habitación a comerlo. Sin embargo, nos sentimos agobiados por la presión y acoso de los captadores, esos que te abordan mientras paseas para que compres en su restaurante por encima de todas las cosas.

Por una parte, ya sabéis lo antisociales que somos, sobre todo el carvito, por otra, que nos presionen a estas alturas cuando llevamos 10 días en modo Pole Pole no nos mola nada. Al final nos escapamos de hasta 4 captadores distintos, una tarea que no fue fácil. Tras dar una vuelta por el mercado no nos sentimos con el valor de comer nada de allí, todo parece fresco y probablemente lo sea, pero si este calor nos mata a nosotros, no imaginamos lo que provoca sobre esa comida al aire libre.

Sandra
Sandra
Apasionada de los viajes y aprendiz de bloguera. Se aceptan todo tipo de consejos :)